Con los colores en el alma: La entrevista a Szumik por La Voz del Interior

Con los colores en el alma: La entrevista a Szumik por La Voz del Interior

El diario más importante de la provincia, La voz del interior realizo una entrevista a Victor Szumik, fundador de Pinturerias Szumik en donde cuenta como fueron los inicios de lo que hoy es la cadena mas importante de pinturas en Córdoba.

A continuación les dejamos la entrevista titulada Szumik: con los colores en el alma

Victor_Szumik

n sus propias fórmulas, sencillas y prácticas, Víctor Szumik creó y llevó adelante su empresa. Aquella pinturería de barrio nacida en avenida Alem dio paso a una cadena con 23 bocas, un centenar de empleados y la representación de una de las marcas más significativas del rubro. La estrategia fue respetar al cliente y priorizar el stock por sobre cualquier otra alternativa, una filosofía que trasciende a la nueva generación al frente del negocio.

–¿Quién es Víctor Szumik según Víctor Szumik?

–Es la imagen de lo que le dio la vida. Soy un agradecido de la gente porque cuando la gente colabora con uno y el cliente se siente respaldado, es una satisfacción. Nunca hay que engañarse en eso; el cliente es el arma fundamental de todo negocio. Ahora, por ejemplo, interviene mucho la mujer en las decisiones de compra.

–Tienen la palabra en todo.

–Antes se pintaba de blanco, gris o beige. Las mujeres no entraban a las pinturerías. Ahora entran por distintos motivos, con la hija o con el esposo. Ellas eligen y quieren convertir la casa en un lugar agradable donde está todo el día.

–¿Cómo fue el comienzo?

–Mi viejo tenía una ferretería. Me dijo: “Elegí de acá lo que más quieras para comenzar tu negocio, pero me vas a tener que pagar la mercadería”. Me doy vuelta, miro, y lo menos que había en los estantes era pintura. Pensé: me llevo la pintura y si no puedo pagar, es poco lo que voy a deber.

–Lógica pura.

–Saqué los tarros y me fui a una pieza de al lado, ahí comencé. Fue la primera pinturería de los barrios, no del centro de Córdoba, donde ya había otras. Estaba acá mismo en Alem al 1.600. Yo nací en este barrio. No había nada alrededor. Eran todas quintas.

–Un optimista del mercado.

–A mí, que me gustó siempre ver fútbol, fui durante un tiempo dirigente de La Charla (Argentinos Central) y había que ir a la cancha de Instituto. Cruzábamos a campo traviesa por las quintas hasta la Juan B. Justo y de ahí a Alta Córdoba.

–El crecimiento del barrio lo fue llevando a usted de la mano.

–Así fue, pero cuando a uno le gusta lo que hace se va metiendo solo en el negocio. Hay que atender bien al cliente y no engañarlo. Cuando se hizo este barrio, la sirena del taller (del Ferrocarril General Manuel Belgrano) marcaba el día de cobro. Se oía ese pito y ya todo el mundo sabía que el trabajador ferroviario había cobrado.

–Un día de fiesta popular.

–En aquella época, darle algo al trabajador para que pudiera pagar era una bendición. El solo hecho de fiarle era importante. La palabra valía oro, nos cuidábamos recíprocamente con los clientes.

–¿Y la primera sucursal?

–Ya no la tenemos, fue en 1976 en San Francisco.

–¡Tan lejos se fue!

–En ese tiempo esa ciudad y su región atraían al comercio. La primera sucursal que seguimos manteniendo es la que está en la calle Rivadavia, en el centro de Córdoba.

–¿Le apuntó también al cliente grande? ¿La industria, el tallerista…?

–Desde siempre tuve relación con ellos, con el tallerista, el pintor de obra, son clientes fundamentales para cualquier pinturería. Todavía ellos llevan la venta para un lado o para el otro, la direccionan.

–Son como un cinco. Llevan la pelota para acá y para allá.

–Hoy existen importantes empresas de pintura y muchas veces determinan la venta. Cuando yo comencé, había un par de marcas de pinturas; en cambio, en la actualidad, el cliente tiene una gran variedad de opciones en calidad y precio. Entonces estos clientes determinan la venta.

–¿Qué es decisivo en esa venta?

–Por ejemplo, el poder de recordación de Alba como marca de pinturas es muy grande. Cuando se le pregunta a 10 personas una marca de pinturas, siete dicen esta que nosotros representamos desde hace más de 40 años. Esa recordación de marca es muy importante.

–En este momento tiene a sus hijos al lado, pero cuando estaba solo, ¿cómo era la estrategia comercial?

Szumik

–Siempre preferí tener el producto en el depósito. Cuando comencé, las fábricas vendían la pintura y uno no tenía la plata para pagarla. Ellas ofrecían el plazo. Yo siempre elegí tener pintura antes que guardar dólares. Con eso no le erré nunca. Si bien uno podía ahogarse financieramente con esa estrategia, siempre habrían un poquito la llave del oxígeno. Hoy es distinto.

–¿Qué más?

–Siempre mi crecimiento fue genuino, nunca tomé crédito bancario para parecer más de lo que era. ¿Sabe por qué no tomaba crédito?

–Supongo, pero dígalo usted.

–Cuando uno está comercialmente endeudado, termina corriendo al banco todos los días de su vida. En consecuencia, desatiende el negocio. No se puede vivir así. Una vez me pasó que compré pintura de más, una cantidad enorme. Al tiempo me di cuenta que me había equivocado. Lo llamé al gerente y le dije: acá está la pintura, no la regalé, vengan a buscarla.

¿Y…? ¿Se la llevaron?

–Quedó acá hasta que la vendí a toda. Eso fue un gesto de confianza muy grande para mí.

–¿La apertura de más bocas vino de la mano de sus hijos?

–A fines de los ‘90 estábamos en seis o siete sucursales y comenzamos a abrir más, igual que otros colegas. En 1997 abrimos la octava sucursal en la avenida Rafael Núñez y ya son 23 bocas. Esa unidad fue estratégica para el crecimiento. En todas las bocas tenemos el mismo precio, no importa el barrio en el que estén.

–¿Los hipermercados y grandes centros comerciales compiten todavía contra ustedes?

–Sí, todavía compiten. Con nuestros colegas hicimos un trabajo para defender al distribuidor. Pero las grandes bocas todavía son fuertes con marketing , financiación. Nosotros le encontramos la vuelta con una gran prestación de servicios y la gran cantidad de bocas a disposición del cliente. De lunes a sábado estamos en una cobertura importante de barrios para estar cerca de la gente.

–¿Se pinta más en primavera-verano que en otoño-invierno, verdad?

–Sí. Esa es la estacionalidad. Se sumó la estacionalidad de la economía con los planes de financiación. La cantidad de cuotas es vital para sostener el ritmo. Las grandes cadenas como esta estamos volviendo a poner bocas en el interior provincial, sobre todo en las ciudades más importantes.

–¿Tienen el cliente corporativo que necesita pintura para grandes obras y edificios?

–Mucho desarrollismo. Las torres de Gama, el nuevo templo Mormón, el principal edificio frente al Buen Pastor, hemos estado en Volkswagen, Coca-Cola, Palmar, Roggio. Al cuerpo de ventas especiales lo encabeza Diego Garay.

–O sea, el mediocampista está obligado a hacer goles.

–Es excelente, aprendió una barbaridad. Además, es una persona super humilde, sencilla, simple. La gente lo busca mucho para cerrar negocios.

–¿En qué se parecen la pintura y el fútbol?

–El fútbol da muchos dolores de cabeza. Hoy en día, a un chico te lo llevan sin pedir permiso, uno los ve pasar. Además, es un mundo donde siempre la gente está disconforme, aun ganando. Como empresa siempre hemos estado ligados al club.

–¿Cuántos años fue presidente de Talleres?

–Cuatro, de 1993 a 1997. Yo podía faltar a mi negocio en caso de estar enfermo, pero a Talleres no podía dejar de ir ni un solo día, sano, enfermo, cansado o descansado. El presidente de un club tiene que ser firme porque no hay otra.

–Epa.

–Una vez perdimos un amistoso con Belgrano 3 a 1. Estábamos todos ahí y Paco Cabasés me dice: “Qué va a hacer Víctor, otra vez será”. Le dije: “No, Paco, no es así, ¿qué quieren, que yo tenga que andar en submarino por Córdoba?”. Me escucharon todos, incluido Gareca. Al siguiente partido por los puntos ganamos 5 a 0.

–Lo sufrí, estaba en la cancha como hincha de Belgrano. Llevábamos 14 años de racha favorable .

– No sé si fue casualidad o les entró el mensaje. Quiero decir que en aquel tiempo Julio (Grondona) ayudó bastante al club. Hoy veo todo el futbol que hay por televisión, incluso a Talleres. Soy muy sanguíneo con eso.

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